Ventilación táctica
“No es necesario que cada bombero esté profundamente versado en el estudio de la atmósfera, conocido como neumática; pero como él debe lidiar con aquella sustancia (aire) es absolutamente indispensable que conozca acabadamente algunos principios por los cuales podrá controlar su uso”.
Chief Sir Eyre Massey Shaw (1876)
London Metropolitan Fire Brigade
Resulta extraño leer la cita anterior y ver la importancia que se le daba ya hace más de 100 a los conceptos de ventilación en incendios en los países desarrollados y lo poco comprendidas que son estas técnicas incluso hoy en día en nuestro país. No es raro ver en los incendios a bomberos ventilando sin una razón conocida o sin medir las consecuencias de ésta o simplemente no ventilando cuando debería hacerse. Esto quiere decir que no se ha logrado introducir completamente en el quehacer bomberil la importancia de una ventilación oportuna y bien indicada. Este artículo busca aclarar algunos conceptos de ventilación para ser puestos en práctica en los incendios estructurales y ayudar a comprender el impacto potencial que estas acciones tienen sobre el desarrollo del incendio.
Conceptos
La definición clásica de ventilación que hemos escuchado siempre es: “remoción de humo y gases calientes y reemplazo por aire fresco”.
En muchos textos se habla llanamente de ventilación como una acción netamente bomberil, sin embargo esta denominación no es completamente certera. Una habitación puede no estar quemándose y tener una ventana abierta y estará ventilándose, o podemos abrir la puerta y también se ventilará, pues estaremos haciendo un intercambio de aire entre el interior y el exterior de la pieza. Introduciremos el término Ventilación Táctica para referirnos a las acciones realizadas por bomberos en un incendio y cuya definición daremos más tarde.
Para empezar a comprender la importancia e impacto de la ventilación táctica en un incendio, es imprescindible que primero tengamos un claro entendimiento del comportamiento del fuego y cómo éste se desarrolla en un incendio. Esto cobra vital importancia a la hora de reconocer si un incendio está controlado por ventilación o por combustible, pues el resultado que obtendremos de nuestras acciones variará en ambos casos. Un incendio controlado por combustible es aquél en que el incendio es tan grande como los combustibles se lo permiten, esto quiere decir que no hay más combustible que quemar y el aporte de oxígeno es suficiente. Este estado podemos encontrarlo en la fase incipiente y al comienzo de la fase de crecimiento, cuando el foco inicial es tan pequeño que no puede comprometer más combustibles y en la fase de decrecimiento, cuando ya todo el combustible se ha quemado. Un incendio controlado por ventilación es aquél en que hay compromiso de múltiples combustibles y el incendio no puede seguir creciendo pues la cantidad de oxígeno no es suficiente para quemar (oxidar) todo el combustible. Los incendios en la fase de crecimiento y completamente desarrollados generalmente estás controlados por ventilación y producto de la combustión incompleta tendremos gran liberación de humo y gases calientes sin combustionar. En este último caso es de vital importancia saber que efectos tendrán nuestras acciones, pues una entrada de aire no controlada podría resultar en un aumento de la tasa de liberación de calor y un avivamiento del incendio.

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